Alfredo Romano: “El dólar debiera ser la moneda única en la Argentina”

16.11.2020

El director de la Diplomatura de Mercado de Capitales de la Universidad Austral y de Romano Group dijo a Infobae que todos los intentos por reflotar el valor del peso fracasaron. Prevé el fin del bimonetarismo.

 

"La Argentina en parte ya hizo el trabajo de dolarizar su economía, ya que las inversiones, las propiedades, una amplia mayoría de oferta de autos y actualmente hasta los alquileres, ajustan, referencian y se valorizan en dólares"

 

La agudización del cepo cambiario y la oferta de bonos ajustables por el tipo de cambio lograron coronar casi tres semanas con retroceso de las cotizaciones de los dólares alternativos al regulado mayorista, pero no evitaron un rebote posterior y que persistiera el drenaje de depósitos en divisas en los bancos y las reservas brutas del Banco Central retrocedieran a niveles de 4 años antes, pese a que aumentó el saldo de la balanza comercial y se redujo al mínimo el déficit generado por el turismo internacional.

 

Y si bien los indicadores de actividad de septiembre mostraron signos de reversión de la brutal recesión previa, las expectativas para el último trimestre de industriales y constructores, como del comercio en general, se mantuvieron con signo negativo, porque no se advierte un plan económico integral y de consenso que permita generar un proceso de rápida recuperación de los niveles de actividad previo a la irrupción de la crisis sanitaria.

 

Algunos economistas agregan otra limitación: “el agotamiento del sistema bimonetario”, que consiste en una moneda de curso legal para el pago de salarios, impuestos y transacciones básicas, el peso, y otra como reserva de valor, unidad de cuenta y medio de pago para las grandes transacciones, como inmobiliarias y compra venta de automotores de media y alta gama, el dólar, como Alfredo Romano, director de la Diplomatura de Mercado de Capitales de la Universidad Austral, con maestría en finanzas y políticas públicas de la Universidad de Columbia, y director de Romano Group (economía, finanzas y negocios del sector real), quien en una entrevista con Infobae fundamentó por qué cree que la Argentina debiera oficializar por ley al dólar como moneda de curso legal, para poder iniciar el camino hacia el crecimiento sostenido y mejora de la calidad de vida de toda la población.

- En las últimas semanas se asistió a una fuerte sangría de reservas del Banco Central y pese a que se revirtió la escalada de la cotización del dólar libre tuvo un carácter transitorio, reflejo de que se reavivó la tendencia a la dolarización de la economía ¿Por qué cree que ocurre eso?

- Lo que vemos que sucede respecto al dólar en la economía argentina es similar a lo que le sucedía al coyote con el correcaminos, es decir, nunca va a llegar a un lugar de paz y tranquilidad ya que siempre corre tras un objetivo inalcanzable. Hago dicha analogía porque, salvando las distancias, la Argentina hoy atraviesa la mil enésima crisis cambiaria a lo largo de los últimos 100 años, generada por los mismos fundamentos macroeconómicos, y con iguales diagnósticos y recetas que fracasaron estrepitosamente en las últimas décadas. Probablemente la crisis de 1989 sea la más recordada de los últimos tiempos, donde la hiperinflación se hizo presente por varias semejanzas con el panorama actual y futuro próximo del país. Recordemos que aquel famoso 6 de febrero de 1989 el BCRA se queda sin reservas y arranca una espiralización en la devaluación del austral acompañado con mala praxis en materia de política económica.

 

Sin embargo, para las nuevas generaciones centennials, podemos transmitirles que las causas de la volatilidad cambiaria en la actualidad están dadas por distintos factores externos e internos. En el plano internacional, el shock causado por la pandemia y su reciente recaída en Europa golpea de lleno las expectativas de equilibrio fiscal acompañado de recuperación económica. A nivel local, sumatoria de errores macro y microeconómicos de la gestión actual, acompañada de una gran desconfianza en el gobierno desde que fue electo.

- ¿Cuáles cree que fueron los errores de política económica?

- En primer lugar, destaco la dilación en los plazos con la resolución de la deuda externa, y luego la falta de incentivos para movilizar la inversión privada; el cambio en el esquema impositivo respecto a los bienes personales y el avanzado proyecto de ley de impuesto a la riqueza; la falta de señales contundentes respecto a un potencial acuerdo con el Fondo Monetario; el acto fallido de expropiar Vicentin; los mayores controles cambiarios para contener la cotizaciones paralelas del dólar, y por último, pero fundamental, la falta de un plan económico que busque dar previsibilidad fiscal y monetaria al país. Por eso creo que, volviendo al caso del correcaminos y el coyote, este último seguirá insistiendo de distintas formas para lograr capturar a su presa, pero todas sus tácticas y estrategias están subordinadas a un plan que fracasa sistemáticamente, caso similar al que sucede con la política económica y el problema de la dolarización de la economía argentina.

 

"Falta de un plan económico que busque dar previsibilidad fiscal y monetaria al país"

- Una de las explicaciones que dan muchos economistas sobre el estancamiento de la economía, después de un largo período de parar y crecer (stop & go) es el limitado grado de libertad para hacer política económica que impone el sistema bimonetario de hecho ¿Comparte ese criterio?

- Comparto la idea que el bimonetarismo está agotado en nuestro país y que espontáneamente al igual que otras economías como la de Venezuela, su población adoptó una moneda dura que no era de curso oficial para ahorrar y cuidar su patrimonio. Es importante remarcar que la Argentina en parte ya hizo el trabajo de dolarizar su economía, ya que las inversiones, las propiedades, una amplia mayoría de oferta de autos y actualmente hasta los alquileres, ajustan, referencian y se valorizan en dólares. No querer verlo es tapar el sol con la mano y rescato nuevamente el último comunicado de la vicepresidente donde pone de manifiesto el mayor problema económico estructural que aqueja a Argentina y que sobrepasa a los gobiernos de izquierda o derecha: el bimonetarismo.

Sin embargo, el sistema bimonetario no es el único problema de la economía. La falta de diálogo y de consensos entre la política y la sociedad civil para establecer objetivos y metas comunes han nublado el norte en la Argentina. La necesidad de contar con determinadas políticas de Estado es fundamental para construir previsibilidad y fortalecer el crecimiento orgánico económico. Sin políticas de Estado consensuadas el stop and go continuará eternamente, ya que la política pendular de Argentina de los últimos 20 años solo profundizó la pobreza, el analfabetismo, y la indigencia en millones de argentinos.

 

 

"Sin políticas de Estado consensuadas el stop and go continuará eternamente"

 

- Usted ha escrito mucho en Infobae sobre que el bimonetarismo en la Argentina está agotado ¿Por qué?

- Reitero, la Argentina debe ir a un nuevo modelo económico mucho más amplio donde prime una única moneda de curso legal, el dólar americano y donde a través de consensos políticos se instrumenten reformas estructurales en el frente fiscal y laboral. Solo a través de un programa, no solo económico sino también engendrado desde la política y la sociedad civil, se podrá volver a crecer en términos reales en Argentina. Recordemos que con el shock del covid-19 probablemente Argentina cumpla 13 o 14 años de estanflación, desde el 2011, es decir, altos niveles inflacionarios con magro o nulo crecimiento en términos reales.

Muchos economistas podrán decir que el bimonetarismo es consecuencia de la indisciplina fiscal y monetaria y que logrando dicha disciplina el país no necesariamente necesita perder su moneda de cambio. Otros, sumarán a dichas aseveraciones que existen varios ejemplos en el mundo de economías que funcionan con bimonetarismo. Sin embargo, lamentablemente no es así y cada país tiene condimentos culturales, experiencias económicas, y personas que lo hacen único. Pero en la Argentina no hay manera de que los argentinos nos olvidemos o no utilicemos el dólar para resguardar nuestro patrimonio. Un buen ejemplo que pasó en la TV abierta, fue cuando Juana Viale le consultó a un funcionario nacional respecto a la posibilidad de desprenderse de los dólares y su respuesta fue dubitativa. Es que aunque se tomen medidas ejemplificadoras, la desconfianza es tan grande que no hay manera de olvidarse del dólar.

- Sin embargo, hay economistas que sostienen que si se atacaran las causas que llevaron al régimen bimonetario desde los 70, pero muy intensamente desde fines de los 90, como el déficit fiscal descontrolado, aumento del peso del Estado y de la presión tributaria, desaliento a la exportaciones con retenciones, y persistencia de una vieja legislación laboral, principalmente, la Argentina podría llegar a recuperar la soberanía del peso…

- La gestión de Mauricio Macri propuso un ajuste fenomenal en el frente fiscal, acompañado de una contracción monetaria, en el marco de un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional durante sus últimos 2 años de gestión. También propuso acuerdos multilaterales para reivindicar el Mercosur con la Unión Europea y nos puso en el centro de la escena internacional con la organización del G-20, además de comenzar a bajar las retenciones a la exportación. Sin embargo, los resultados son conocidos con una feroz dolarización durante 2018-19. Ahora bien, si pensamos los primeros años del gobierno de Néstor Kirchner, donde se logra el superávit gemelo, es decir a nivel comercial y fiscal, Argentina en esa época debía esterilizar pesos para evitar que el dólar bajara y afectara la competitividad de la economía. Se podría entonces pensar que la solución proviene de lograr disciplina fiscal y mantener un tipo de cambio alto, que le permita al país tener un alto grado de comercio exterior.

 

La historia solo nos demuestra que, por distintos motivos, algunos por factores externos, otros internos, el dólar siempre está en la primera plana en la economía argentina. En ciclos de crecimiento, la respuesta del argentino es dolarizarse a través de comprar no solo billetes, sino cualquier activo dolarizado, mientras que en momentos de crisis la consigna es comprar dólares a cualquier precio. Desde hace varias décadas, Tato Bores nos iluminaba con la parodia del dólar y aunque insistamos en construir confianza con una moneda nacional, cualquier sobresalto durante el proceso solo generará una nueva recaída en el paciente convaleciente.

 

- ¿Dolarizar la economía con el nivel promedio actual de los salarios, jubilaciones, tarifas de los servicios públicos, gasto e ingresos del sector público, implicaría cristalizar valores muy bajos, equivalente en dólares? ¿Qué efecto tendría sobre la reactivación del consumo?

- Lo primero que hay que cristalizar en la Argentina es la situación económica actual, donde existe una brecha cambiaria entorno al 100% y el BCRA pierde reservas a diario con controles cambiarios inéditos en la historia del país. No hay nación que funcione en el mundo con bimonetarismo y con 12 tipos de cambios, sumado a brechas de tres dígitos. Por ello, la economía todavía no absorbe todos los eventos negativos de los últimos 12 meses, sino que agoniza desangrándose y descapitalizándose a diario. Si se mide el salario real al tipo de cambio oficial sumando impuestos y retenciones de $140 surge una caída abrupta en comparativos históricos.

 

Además, volviendo a su pregunta, creo que del mayor idealismo o utopía que podemos pecar no es de dolarizar la economía sino pensar en políticas económicas que impliquen ajustes para una población donde alrededor del 50% sufre la pobreza. Es condición sine qua non, y en este caso, hago una lectura amplia, que la cruda realidad actual solo permite planificar planes económicos que generen riqueza en el corto plazo, pero no se extienden en el tiempo de forma duradera.

 

Dolarizar la economía de manera bilateralmente, acompañándola con reformas estructurales profundas que potencien la productividad argentina, es el único camino que puede transitarse sin antes generar mayor pobreza. Poniendo en la práctica un programa económico inédito y absolutamente disruptivo desde el ámbito económico y político, es posible desde el día cero prometerle al pobre e indigente que mañana estará mejor sin antes haberle exigido más esfuerzos económicos.

 

 

"La cruda realidad actual solo permite planificar planes económicos que generen riqueza en el corto plazo, pero no se extienden en el tiempo de forma duradera"

 

- ¿Con un mercado interno muy debilitado y sin perspectivas de recuperación al nivel de precrisis sanitaria antes de 3 años, según el consenso de las consultoras privadas, la dolarización completa podría convertirse en un motor del crecimiento de las exportaciones y de la inversión fija?

- Lo mencioné anteriormente y creo fehacientemente que este modelo económico que propongo es el único viable que tiene el país para salir definitivamente de los ciclos pendulares de crecimiento-crisis. Respecto a la situación actual, la Argentina está intentando recorrer un camino intransitable. Por un lado, se sigue ampliando el gasto fiscal con mayores programas de asistencia estatal financiado con el único canal que tiene disponible el gobierno, la emisión. Ese programa no tiene futuro y pensar que tanto los inversores extranjeros como los argentinos, vamos a soportar el próximo año un déficit fiscal primario de alrededor del 4% del PBI, es tener el mismo grado de ingenuidad que tuvo la gestión económica de Mauricio Macri cuando pensó que llevando adelante el plan con el FMI la confianza y la estabilización llegaría. Es decir, la Argentina no tiene recursos para permitirse convivir tanto tiempo de prestado y no hay forma que se abran nuevos canales de financiamiento para evitar una espiralización en la inflación en los próximos 12-18 meses. El mercado de capitales local no tiene la capacidad de absorber las necesidades del Tesoro y el frente externo tiene una visión muy clara respecto a Argentina: es un país que sigue en la práctica en default ya que únicamente movilizó los vencimientos de sus deudas hacia adelante.

 

"El mercado de capitales local no tiene la capacidad de absorber las necesidades del Tesoro y el frente externo tiene una visión muy clara respecto a Argentina"

 

No pensemos que la reestructuración de la deuda fue un éxito porque Argentina volvió a incumplir sus contratos externos con decenas de miles de potenciales inversores y además, como bien planteó el ministro Guzmán con su primera oferta sostenible de USD 38 de valor presente, en este caso los USD 54 no son sostenibles en el tiempo. Es decir, la diferencia de USD 16 tienen un costo financiero y por eso hoy los bonos argentinos son los de mayor rendimiento y riesgo de la historia luego de una reestructuración “exitosa”.

 

- Según su análisis, que ha estudiado en la maestría que cursó en la Universidad de Columbia y también en su paso por Frankfurt School, en Alemania, que utilizaban el caso argentino para plantear fracasos de planes de estabilización, “nadie querrá volver a confiar en el país por los próximos 20 años” ¿Por qué cree que con la dolarización completa ese tiempo de desconfianza se podrá acortar sensiblemente?

- Hay dos errores garrafales que a mi entender explican la pobreza en Argentina: 1) ningún plan económico se realizó a fondo, sino que todos se quedaron en el camino por distintos factores externos, políticos y económicos; y 2) la búsqueda de resultados inmediatos solo ha negado los resultados en el largo plazo. La ansiedad argentina es un sello innegable de los actores económicos. Yendo a ejemplos concretos, la convertibilidad que tuvo varios años de estabilidad económica se quedó a medio camino con reformas estructurales en el plano impositivo y laboral que generen la competitividad necesaria que enfrenta con un tipo de cambio fortalecido. Es decir, la indisciplina fiscal de la segunda etapa del menemismo es consecuencia de la falta de reformas en el ámbito privado para generar valor agregado y riqueza a la economía argentina. Aquí, los dos errores señalados se manifestaron. Los resultados son los conocidos.

 

Sin embargo, mi propuesta es radicalmente diferente a la convertibilidad de los 90 por distintos factores. En primer lugar, dolarizar completamente en Argentina significa que no se convive con dos monedas. Se erradica definitivamente el peso y se deja de utilizar al dólar como referencia de tipo de cambio. En segundo lugar, la dolarización completa implica que el BCRA desaparece como actualmente lo conocemos, para poder generar la confianza necesaria en la población y que no se repita la historia de fines de 200, porque los dólares estarían en manos de la gente y no en depósitos controlados por el BCRA. Y si se completa con reformas estructurales potenciaría un círculo virtuoso, generando un shock de confianza extraordinario para lograr un crecimiento sostenido en el tiempo desde el primer momento.

 

 

"La dolarización completa implica que el BCRA desaparece como actualmente lo conocemos, para poder generar la confianza necesaria en la población"

 

- Pero según lo que plantea, ¿Cómo se resuelve el peso del Estado con la dolarización?

- En el corto plazo, claramente el país tiene un déficit fiscal difícil de corregir sin generar mayor pobreza y desigualdad. La dolarización completa acompañado de reformas generará un cambio tan disruptivo en las expectativas de la economía que permitirá recorrer el impasse hacia el equilibrio fiscal sin mayor ajuste. Una de las grandes ventajas que generaría es la posibilidad de acceder a créditos blandos de largo plazo, ya sea por la FED o por los mercados internacionales, para financiar el camino hacia déficit cero. El tamaño del Estado solo se resuelve si se toman decisiones aún más profundas que contemplen la imposibilidad de los gobiernos de sumar trabajadores a la planta. Mi visión es que, por un lado, solo con dos tercios en las Cámaras de Diputados y Senadores se puede legislar; y por el otro, que cada persona que se incorpore al Estado tenga un contrato que deberá renovarse anualmente, similar al modelo colombiano, de modo de evitar la “inmortalidad” de la planta permanente.

 

"Una de las grandes ventajas que generaría es la posibilidad de acceder a créditos blandos de largo plazo, ya sea por la FED o por los mercados internacionales"

 

- ¿Qué le diría a quienes se oponen a la dolarización e insisten con recrear el valor del peso?

- Siempre digo que hay una disociación fenomenal entre la realidad versus lo ideal. A quién se quiere convencer cuando se escuchan voces que claman por la soberanía monetaria, pero en el país de cada dos habitantes uno no tiene recursos mínimos para vivir; y persisten una constante situación de inestabilidad. Por ese creo que hay que desguazar varios “mitos” que se dan en torno a un plan de dolarización y sus consecuencias en la economía real:

 

1. “Con soberanía cambiaria, es decir con el peso, ante un shock externo o interno, para reactivar la economía hay espacio para hacer política monetaria y suavizar el efecto recesivo”. Básicamente la historia y los datos duros demuestran que eso ha sido como darle cianuro a un enfermo, es decir, siempre salió mal porque espiralizó la inflación y generó mayor pobreza;

 

2. “Dolarizando el país, se cede en el control sobre la política cambiaria y Argentina necesita un peso competitivo para exportar”. ¿Argentina tiene control realmente sobre el peso? En la actualidad hay cepo cambiario, brecha del 100%, caída de reservas diarias, y las exportaciones caen;

 

3. “Las diferencias de productividad entre los Estados Unidos y Argentina hace inviable pensar en dolarizar la economía” Hoy la productividad argentina es de las más bajas, pese a que el tipo de cambio real multilateral está en máximos históricos. Solo se puede enfrentar una dolarización acompañada de reformas impositivas y laborales que brinden espacio fértil para poder terminar con décadas improductivas.

 

- ¿Creé que se puede llevar adelante en este momento la dolarización, o habrá que llegar a una crisis como la de fines del 2001, para que la sociedad y la dirigencia política tomen conciencia de la necesidad de un cambio tan radical?

- Es imposible e inviable, como lo he comentado en algunas notas en Infobae. El país todavía no está preparado por distintos factores políticos, principalmente, para consensuar políticas de Estado de largo plazo. La historia solo demuestra que ningún presidente supo anticipar una crisis terminal y solamente, luego del colapso, se pudo ver con claridad el escenario que enfrentaba. En este caso, la historia se repetirá. Sin embargo, una vez que se haya vuelto a minar la confianza en el peso por una gran devaluación y mayores índices de inflación, acompañado de un desgaste social altísimo, surgirán los incentivos reales por considerar la propuesta de salir del bimonetarismo para dolarizar la economía con reformas y consensos amplios.

 

Veo una luz de esperanza ya que el problema está en la agenda de quien hoy representa el poder en Argentina. El diagnóstico que el bimonetarismo está agotado es una realidad y aunque se piense que el plan de Cristina Fernández de Kirchner está direccionado en pesificar definitivamente el país, la posibilidad de dolarizarla sigue siendo una opción real en perspectiva.

 

Fotos: Adrián Escandar

 

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