Argentina: un escenario para la dolarización argentina

Algunas variables claves para entender las razones de por qué es importante para nuestro país avanzar en la dolarización completa de su economía.

 

Integración económica. Similar a lo que sucede respecto a la libertad y apertura económica, Argentina no tiene integración económica con el resto del mundo. No hemos sido capaces de integrarnos con el Mercosur, por lo que resulta una utopía que la integración global haya sucedido. Veamos, por ejemplo, los últimos dos gobiernos argentinos. El gobierno de Cambiemos buscó integrar el Mercosur con Europa, logrando un acuerdo histórico para nuestra región, mientras que el gobierno electo en 2019 no solo rompió el pacto, sino que también confrontó con gobiernos con que hemos sabido fraternizar como Uruguay. Ni Argentina ni el resto de los miembros del Mercosur han sabido articular los cambios que cada gobierno de turno dispuso para dar lugar a políticas de estado que se mantuvieran. La enemistad entre Alberto Fernández, actual presidente de Argentina con el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro es pública, y solo ha afectado nuestros lazos comerciales, tan necesitados en tiempos de pandemia global.

 

Sin embargo, la integración económica y hacia Estados Unidos debería ser un punto para evaluar en el proceso de dolarización ya que el adoptar una moneda dura como el dólar debería simplificar y potenciar los canales de integración global, como lo ha hecho Europa. En este punto para ser claros, Argentina vuelve a reprobar, pero es ahí donde encontramos el potencial o la zanahoria para llevar adelante el plan económico.

 

Choques externos. No hay mucho para analizar en este caso. En las últimas décadas, hemos estado expuestos a los ciclos económicos externos, afectando dramáticamente nuestra economía en condiciones mundiales desfavorables para nuestro país. Según un informe del CIPPEC, “La evidencia muestra que los principales determinantes de los flujos de capital a economías en desarrollo y emergentes son de origen externo” (Calvo et al, 1996; Forbes y Warnock, 2012). Los movimientos en las tasas de interés que pagan los títulos de deuda soberana de los países desarrollados —con Estados Unidos a la cabeza— son típicamente los principales causantes de los cambios en la entrada o salida de capitales a los países en desarrollo y emergentes.  Por lo tanto, esta debería ser otra razón de la necesidad de implementar la dolarización ya que evidencia académica de sobra para confirmar que los choques externos tienen consecuencias muy negativas para nuestra economía.

 

Devaluación constante. Si analizamos nuestro país en materia cambiaria, en enero de 2017 el dólar se compraba por $15.7 mientras que 4 años y medio después (junio de 2021), el dólar costaba $100.8. Si tomamos otros países, como por ejemplo Uruguay, en enero de 2017 el dólar costaba casi 30 pesos uruguayos, mientras que a junio de 2021 era de 43 pesos por cada dólar americano. Esto simplemente quiere ratificar que Argentina sufre diaria y mensualmente una devaluación constante de su moneda, que podría evitarse con la dolarización como camino de estabilidad macro cambiaria de largo plazo.

 

Credibilidad del Banco Central

La poca credibilidad de nuestras instituciones, en especial, la del Banco Central se evidencia en números: desde 2001 hemos tenido 13 presidentes, cada mandato en teoría debe durar 6 años a partir de su designación por el Poder ejecutivo con acuerdo del Senado de la Nación, aunque pueden ser reelectos. A excepción del caso de Martin Redrado, que duró en su cargo de máxima autoridad desde el 24 de septiembre de 2004 al 22 de enero de 2010, y de Ernesto Bosch, quien presidió desde el 31 de mayo de 1935 al 18 de septiembre de 1945, el resto de los presidentes no cumplieron su mandato y una mayoría no alcanzó a cumplir ni siquiera 2 años, es decir un tercio de su ciclo. Por lo tanto, desde 1935 hemos tenido 62 presidentes cuando en teoría ‒si se hubiera respetado el artículo 7 de la ley orgánica del BCRA 21.144‒, deberíamos haber tenido menos de 15 presidentes.

 

Calidad institucional.  The World Justice Project Rule of Law Index (Índice de Estado de Derecho), la principal fuente mundial de datos originales e independientes sobre el estado de derecho estudia 128 países y jurisdicciones. Se basa en encuestas nacionales de más de 130.000 hogares y 4.000 profesionales del derecho y expertos para medir cómo se vive y se percibe el estado de derecho en todo el mundo. Según esta organización, en 2020 Argentina ocupaba el puesto 48, a medio camino en lo que refiere a calidad institucional. De esta manera, a pesar de que la calidad institucional argentina es débil están dadas las condiciones para avanzar en un plan de cambios institucionales tan importantes como lo requiere la dolarización de una economía.

 

Finalmente, vemos que existen condiciones que aportan al debate de pensar en una transformación monetaria, aceptando al dólar como moneda de curso legal y dejando de lado al peso argentino. Recordemos que la dolarización, a diferencia de la convertibilidad, no circulan dos monedas, sino que únicamente lo hará el dólar, siendo nuestra referencia de valor, medio de transacción y instrumento monetario para llevar adelante todas las operaciones financieras y comerciales que rigen en una economía.

 

*Alfredo Romano es máster en Finanzas y Políticas Públicas (Universidad de Columbia), director de Romano Group, director de la diplomatura de Mercado de Capitales de la Universidad Austral