El verdadero prestamista de última instancia de Argentina, el Fondo Monetario Internacional

Existieron muchos episodios con el Fondo a lo largo de estos 65 años. Sin embargo, voy a enfocarme en los de las últimas décadas, comenzando por el 2001.

 

Existieron muchos episodios con el Fondo a lo largo de estos 65 años. Sin embargo, voy a enfocarme en los de las últimas décadas, comenzando por el 2001, donde el FMI resultó ser un prestamista de última instancia, al igual que en la crisis financiera de Macri de 2018. Argentina, al no contar con una moneda estable, confiable y que mantenga su valor en el tiempo, tampoco ha contado con un prestamista de última instancia ya que el rol del Banco Central durante ambas crisis fue absolutamente limitado y no pudo evitar el shock en la economía real.

 

Un BCRA rengo

Uno de los mayores problemas que tiene nuestro BCRA para hacer política monetaria es que la profundidad del sector financiero en Argentina es muy limitada. Nuestro país, además que no tiene moneda, tampoco tiene un sistema financiero profundo. ¿Qué significa que el sistema financiero no sea profundo? Que menos del 50% de los argentinos tiene una cuenta bancaria y que el acceso al crédito es extremadamente limitado, donde por ejemplo el crédito a la primera vivienda representa el 1.5% del producto bruto interno (PBI) mientras que en Chile ronda el 20%. Es decir, en Argentina existe un nivel de informalización muy alto y el sector financiero no tiene capilaridad en todas las industrias y sectores productivos del país. Como comparativo, Chile cuenta con un 80% de su economía bancarizada. ¿Pero qué consecuencias tiene esto sobre la política monetaria que hace el BCRA? Una de las mayores herramientas de política monetaria que tiene el banco central es administrar la tasa de interés. La tasa de interés en una economía principalmente regula la liquidez del sistema. Un ejemplo práctico, es que cuando sube la tasa de interés las personas prefieren dejar sus ahorros colocados en plazos fijos en vez de utilizar esos recursos para consumo. Es decir, además del efecto que tiene sobre la circulación de pesos en la economía, también tiene efectos sobre la economía real. El problema de Argentina es que al tener un sistema financiero muy pequeño, nuestro BCRA no tiene un mecanismo de transmisión directa cuando utiliza la tasa de interés como herramienta monetaria. Para traducir este tecnicismo, el BCRA es un Banco rengo, incapaz de utilizar sus herramientas para controlar situaciones de estrés financiero en el país. Un buen ejemplo reciente es de la crisis Argentina en el 2019, donde la tasa de interés del BCRA era del 78%, si 78% anual, pero los argentinos corrían al dólar porque preferían comprar dólares en vez de sacar una rentabilidad mayor al 6% mensual en pesos de sus inversiones.

 

El concepto que se tienen que llevar es que técnicamente el BCRA no tiene disponible herramientas potentes para recuperar la estabilidad en situaciones de volatilidad financiera. Entonces, ¿para qué tenemos al BCRA si nos genera inflación, caída del salario real constantemente, no es capaz de reducir la volatilidad en situaciones de estrés financiero y también ha sido impotente a la hora de financiarnos cuando más lo necesitábamos? Yo tampoco lo se!

 

Por otro lado, volviendo al rol del FMI, es importante destacar que durante la presidencia de De la Rúa, el Fondo adquiere un rol preponderante para la Argentina, siendo uno de los actores en el manejo de la crisis financiera que el país enfrentaba. A cambio de un mayor desembolso, incrementó paulatinamente su capacidad de intervención en la definición de política económica de Argentina. El Fondo Monetario Internacional con sus siglas en inglés IMF, también es reconocido en el mundo con un slogan particular “Its Mostly Fiscal” haciendo referencia a que el principal recurso de política económica que este organismo utiliza como remedio para las crisis está asociado al ajuste fiscal.

 

En Argentina existe mucho rechazo al Fondo y las políticas que ha llevado adelante, las cuales coincido que han sido en las últimas décadas recomendaciones técnicas pero con errores conceptuales muy graves. Por ejemplo en la crisis de 2018, resultó ser un prestamista de última instancia cuando Argentina pierde el acceso al crédito del mundo y el Fondo condiciona sus desembolsos al cumplimiento de políticas de ajuste fiscal y monetario que profundizaron el impacto recesivo de las crisis, afectando en especial a los sectores más vulnerables. Este escenario similar se dio durante el 2001, donde la Argentina sufrió su peor crisis económica y las recetas del FMI afectaron principalmente a las clases sociales más vulnerables de Argentina (Stiglitz, 2002).

 

Por lo tanto, ¿por qué el Banco Central no ha podido ser nuestro prestamista de última instancia evitando el rol del Fondo en las últimas crisis económicas profundas? La respuesta es porque no tenemos moneda y como no tenemos moneda tenemos que endeudarnos en dólares. Al endeudarse en dólares, nuestro Banco Central no puede emitir papelitos verdes, solo puede emitir pesos argentinos. Cada vez que el BCRA emite en situaciones de máxima tensión económica para generar liquidez en el mercado o devalúa para atenuar el shock económico, ha generado un efecto contradictorio. En vez de reducir la volatilidad, generar tranquilidad y recuperar confianza, ha enardecido los fogonazos devaluatorios y profundizado las crisis económicas (Globalización y régimen cambiario: ¿tiene sentido dolarizar? Calvo, 1999).

 

Es un mito escudarse en la pérdida de nuestro BCRA como prestamista de última instancia para resolver crisis financieras. Sin ir más lejos, nuevamente, lo hemos visto en la crisis de la pandemia en el 2020, donde el BCRA ha emitido una montaña de pesos para sostener la actividad económica, pero la economía real cayó 10% y la inflación del 2020 fue de 36%. Para el 2021, la estimación de inflación ronda el 50% debido a la mayor emisión monetaria. Entonces, vuelvo a preguntarles, ¿Cuál es el sentido de tener un Banco Central si no te brinda estabilidad y seguridad en momentos de crisis y además tenés que ir a un organismo multilateral para que te diga que hacer a cambio de financiamiento?

 

Para concluir, muchos detractores de la dolarización argumentan que este plan monetario es efectivo para disminuir la inflación pero que el costo asociado a llevarlo adelante es mayor que los beneficios que genera en la economía en el largo plazo, principalmente porque se pierde soberanía monetaria y un prestamista de última instancia. Los datos duros muestran que la soberanía monetaria y el rol del BCRA como prestamista de ultima instancia ha sido limitado en las crisis recientes argentinas.

 

(*)El autor es director de Romano Group, director de la diplomatura de Mercado de Capitales de la Universidad Austral y máster en Finanzas y Políticas Públicas (Universidad de Columbia).