La inflación no se resuelve así

La Argentina, a través de su BCRA, tiene una visión errada respecto a este fenómeno de la economía.

 

Analizar el mayor fracaso económico que tiene la economía argentina no deja de ser un desafío a diario. También, resulta sorprendente que la política económica luego de décadas de convivir con este mal, que flagela al pueblo principalmente, siga insistiendo con las mismas recetas erradas. ¿Cómo puede ser que este año proyectemos inflación superior al 50% anual? ¿Cómo puede ser que en el resto del mundo existan déficits fiscales por las nubes y políticas monetarias expansivas y la inflación promedio fue de 3% anual? Sí, anual, no mensual. Sí, país extranjero que analizás, país que tiene déficit fiscal. Sí, hay emisión monetaria y no hay inflación, ¡sí!

 

En esta nueva columna vamos a analizar verdaderamente los factores que condicionan a los precios y la secuencia inflacionaria que no parece tener fin en Argentina, y cómo se resuelve en el corto plazo para erradicarla finalmente.

 

En primer lugar, me gustaría mencionar el último informe de política económica del BCRA donde se citan los principales factores que condicionan a la inflación: tipo de cambio nominal (E), los salarios (W), la actividad (Y), la cantidad de dinero (M) y la tasa de interés en pesos (i). En parte, podemos decir que dichas variables son importantes a la hora de modelar y proyectar escenarios inflacionarios, pero existe una relación directa entre todas estas variables y es que todas ellas están condicionadas por el peso argentino. Hemos tenido épocas de tasas de interés exorbitantes, con una baja monetización de la economía (gobierno Macri 2018-2019) y sin embargo las presiones inflacionarias no cedieron. Estamos actualmente viviendo una de las peores crisis económicas del país, con una caída mayor del PBI que en el 2001 y, sin embargo, las presiones inflacionarias no cedieron. Hemos visto históricamente cómo en las últimas décadas los salarios se han pulverizado en términos reales y, sin embargo, la inflación ha seguido su dinámica de dos dígitos. También, hemos tenido el tipo de cambio nominal atrasado durante distintos periodos y, sin embargo, la inflación siempre estuvo presente. Por lo tanto, lo primero que hay que entender es que todas estas variables que analiza el BCRA para explicar el fenómeno inflacionario están condicionadas por un activo que se llama peso y que resulta ser fundamental para coordinar expectativas entre los actores que forman parte de la economía.

Mi primera conclusión radica en reafirmar que nuevamente Argentina a través de su BCRA tiene una visión errada respecto al fenómeno inflacionario y que los actores que hacen política económica no entienden que todas las variables que ellos consideran fundamentales para atacar la inflación están embebidas en una moneda que no representa resguardo de valor, no genera confianza y, por lo tanto, no es posible solucionar el problema de fondo y de manera radical. Para traducirlo al español, si no tenés una moneda fuerte, todas estas variables son irrelevantes.

 

En segundo lugar, analicemos las políticas fiscales de otros países y veamos si en aquellos países donde conviven con déficit fiscal de manera regular, necesariamente tienen inflación elevada o de dos dígitos. Hace poco tiempo el economista jefe del Banco Mundial para América Latina y el Caribe afirmaba que “uno de los principales problemas macroeconómicos de la región es la débil posición fiscal de la mayoría de los países”. Vamos a datos duros y concretos: déficit fiscal de Colombia 2009 es de -2.67%, 2010 es -3.3%, 2011 resulta -1.99% y ha seguido con déficit hasta 2018 -4.68%, en 2019 -2.5% y 2020 aún más negativo. Es decir, durante los últimos 11 años, sacando un magro superávit en el 2012, Colombia ha convivido con déficit fiscal. ¿Y cuál ha sido su inflación promedio de los últimos 10 años? Menos del 4%, donde los últimos años ha gozado de inflación rondando el 3% anual, y no mensual como en Argentina. Pero analicemos ahora a Brasil: su déficit fiscal en los últimos años ha sido aún mas abultado que el colombiano, llegando a picos de 10% respecto a su PBI en el 2015 y manteniendo durante los últimos 20 años déficit fiscal constante (2016 -8.99% / 2017 -7.17% / 2018 -7.86%). ¿Pero saben cuánto fue la inflación promedio de Brasil de los últimos 10 años? Menos del 7% anual. ¿Y saben cuánto fue la inflación promedio de América latina los últimos años? 5.6% anual.

 

Por lo tanto, nuestra segunda conclusión radica en empezar a desmitificar que el déficit fiscal es la única causa de la inflación en Argentina. Es otro error conceptual porque no solo países muy similares al nuestro mantienen altos niveles de déficit fiscal sino que la mayoría de las economías desarrolladas del mundo conviven con inflación cercana a 0% anual pero con gastos extraordinarios. Para traducirlo al español, ¿saben cuál es la principal diferencia entre Colombia, Brasil y Argentina? Ellos tienen moneda, nosotros no.

Respecto al diagnóstico, hemos logrado demostrar que no sólo existen variables macroeconómicas que condicionan la inflación de un país sino que claramente existen otros condicionantes que juegan un rol preponderante a la hora de construir las expectativas inflacionarias por los actores económicos, entre ellas, la historia, la confianza, el futuro, la psicología y la cultura. También, que a pesar de que la mayoría de las economías del mundo conviven con déficit fiscal, no se traduce directamente en escenarios inflacionarios.

 

Para concluir, la gran diferencia que existe entre estas economías y Argentina es que ellos tienen una única moneda de valor mientras que nosotros, no. Nuestro país, bimonetario, convive a diario con dos monedas para invertir, ajustar salarios, pensar en ahorrar, planificar un flujo de fondos, ver el precio de la nafta y las tarifas, agarrarse del pasado, pensar en el futuro y muchos ejemplos diarios más. Por ello, hay que entender que el principal problema que genera inflación en Argentina es el bimonetarismo y sólo cuando la política económica asuma que el argentino ya eligió al dólar como su moneda de referencia, sólo en ese momento podremos pensar en erradicar definitivamente la inflación de nuestra economía.

El autor es director de Romano Group, director de la diplomatura de Mercado de Capitales de la Universidad Austral y máster en Finanzas y Políticas Públicas (Universidad de Columbia)